HISTORIA

Descripción histórica de la
Federación de Universidades Católicas de Europa y del Líbano (FUCE)

1. La evolución de la experiencia de las universidades católicas en la Europa del siglo XIX.

A lo largo del siglo XIX en Europa, los institutos universitarios católicos europeos, junto a toda la Iglesia, se han visto obligados a renovarse, con profundas transformaciones culturales y sociales, unidos al desarrollo de la revolución industrial y de la política moderna. Llegaron a renovarse los procesos de formación del clero y del laicado, a impulsos de los episcopados nacionales, según las directrices del pontificado de Pio IX (que promueve el Sillabus y el Concilio Vaticano I) y de León XIII (El papa de la Rerum novarum y de la filosofía tomista). Antiguas y nuevas instituciones universitarias católicas debían acomodarse con sus propuestas a la constitucionalización de los Estados existentes y a los conflictos por la creación de nuevos e independientes Estados nacionales. Después de 1870 y al final de los estados pontificios, en particular, la universidades católicas se ven envueltas por las movilizaciones del movimiento católico europeo al lado del pontífice, mientras aumentaban las legislaciones anticlericales promovidas por los gobiernos que veían en la vida cultural un motivo de inculturación y de nacionalización de las masas.

2. Las universidades europeas en el catolicismo nacional y la propuesta de una federación internacional: desde Europa al mundo

Las relaciones entre la Iglesia y el Estado influyeron en el desarrollo de las identidades universitarias nacionales al final de la I guerra mundial, que ve al mundo católico partícipe de la tragedia de los acontecimientos bélicos que conoció Europa como campo de conflictos sangrientos, que la hirieron profundamente. Si la ocasión del dolor del conflicto favoreció el reconocimiento del importante papel nacional de los católicos, la acción decidida de asistencia y de apoyo de la Iglesia enfatizó la dimensión internacional de las relaciones entre las diversas experiencias de las organizaciones católicas, también por el interés en este sentido de la Santa Sede para la creación de organismos católicos a nivel internacional. En tal contexto, en los años veinte del siglo XX nacieron ulteriores universidades católicas europeas que aspiraban a una relación internacional: en 1924 un primer núcleo de universidades católicas promovió una federación internacional, convocando en 1925 en Paris una primera Asamblea General. Mientras que la Santa Sede asumía después de 1929 un nuevo proyecto institucional e internacional, en Europa, dividida entre las culturas de la libertad y los totalitarismos, era cada vez mas difícil la vida de las universidades católicas y la organización de sus relaciones.

3. Las universidades europeas en la FIUC (1949-1990)

De acuerdo con el repensamiento de las dinámicas internacionales siguientes al fin de la segunda Guerra mundial y a la constitución de los nuevos organismos internacionales, en el interior de la UNESCO se creó un Centro Católico Internacional de Cooperación con la UNESCO (CCIC). De este proceso surge en 1948 una Federación de Universidades Católicas (Foederatio Universitatum Catholicarum), reconocida por el pontífice Pío XII en 1949. Durante los primeros años, empeñada en promover ocasiones de encuentro entre las universidades (Europa estaba dividida por el Telón de acero), al final de los años cincuenta se impone la reflexión común sobre la misión e identidad de la Universidad Católica y la relación de la federación con las congregaciones vaticanas. El desarrollo de una Federación de las universidades católicas encontró nuevo impulso durante la reflexión cultural que acompañó al Concilio Vaticano II: en 1963 se prepara un nuevo estatuto y en 1965 la Federación de las universidades católicas asume la denominación de Federación Internacional de Universidades Católicas/ International Federation of Catholic Universities, reconocida en 1967 por la UNESCO. Esta Federación mundial señaló como misión de la universidad católica tres direcciones principales: la actividad didáctica y formativa, la investigación científica, el servicio en favor del desarrollo de la sociedad civil. Apoyada por el pontificado de Pablo VI, en 1972 la FIUC promueve una Declaración sobre la Universidad Católica en el mundo. Particularmente importante para la vida de las universidades y de las facultades eclesiásticas fue la promulgación en 1979 por parte del pontífice Juan Pablo II de la constitución apostólica Sapientia Christiana. Durante los años ochenta, mientras se comenzaba a configurar un "nuevo orden mundial" y se reforzaba el proceso de integración europea, se desarrollaron reuniones de carácter regional, inicialmente informales, que enriquecieron las instituciones con los grupos regionales de la FIUC.

4. La constitución de la FUCE/EFCU: del mundo a un nuevo papel de Europa (1991-2004).

Las profundas transformaciones que condujeron a la caída del Muro de Berlin en 1989, facilitaron en efecto la creación en el interior de la FIUC de grupos por áreas geográficas de pertenencia; mientras se vislumbraban los procesos de la globalización, se observaba que las redes de las universidades y de las facultades católicas eclesiásticas carecían de múltiples tejidos sociales y culturales que caracterizaban las áreas regionales y los continentes. En tal cuadro se insertaba la promulgación en 1990 de la Constitución Apostólica del papa Juan Pabo II Ex corde Ecclesiae, que describía la Universidad como una comunidad académica que, de manera rigurosa y crítica, contribuya a la tutela y desarrollo de la dignidad humana y de la herencia cultural mediante la investigación, la enseñanza y los diversos servicios ofertado. La Federación de Universidades Católicas Europeas (FUCE) surge así en 1991 con el convencimiento de poder ofrecer una aportación renovada al network de las universidades católicas, haciendo hincapié en el esfuerzo positivo de la integración europea, ciertamente próximo a realizar la Union europea. Al final de los años 90, la FUCE ha dirigido un estudio comparativo que ha sacado a la luz las riquezas y los puntos comunes existentes entre las diversas universidades católicas europeas. Se evidenciaba, así, la exigencia de reforzar los relaciones existentes y seguidamente agregarse al Proceso de Bolonia que desde junio de 1999 intentaba hacer compatible los títulos académicos de las universidades europeas y favorecer la movilidad de los estudiantes, profesores e investigadores.

5. La FUCE entre Europa y la globalización (2004-2013)

La exigencia de sostener un esfuerzo común de las universidades católicas en el profundo cambio de final del milenio ha llevado a la FUCE a elaborar la Declaración de Eichstätt. De esta manera se reclamaba la importancia de la autonomía de las instituciones católicas, de la libertad de investigación científica y de la enseñanza, del diálogo cultural y de la preocupación social que debe existir en toda la vida académica. En el interior de la FUCE se intentó consolidar la red entre las universidades, de favorecer una reflexión sobre los elementos caracterizantes de las universidades católicas, de afrontar eventuales problemáticas técnicas comunes, de sostener las universidades frente a los poderes públicos nacionales y europeos. Las universidades católicas fueron invitadas a hacerse cargo del diálogo con otras culturas "para promover un permanente y efectivo diálogo entre el Evangelio y la sociedad moderna". A la vez, la FUCE podia ofrecer un apoyo a las Universidades Católicas de Europa centro-oriental, después de la caída de los regímenes comunistas, y un apoyo a las universidades católicas del Líbano, acogidas en 2007 en la Federación. De este modo, la FUCE ha manifestado comprender , antes que otras instituciones, la importancia del reforzamiento de la cultura europea en el diálogo con el modo europeo oriental y en el mediterráneo. En este tiempo, en tal contexto, la FUCE ha vuelto a redescubrir las razones profundas que constituyen la universidades católicas europeas; la Asamblea general de 2013 por tanto ha estudiado "que proyecto para la Europa del futuro: el rol de las Universidades Católicas".

Presidentes de la FUCE

Michel Falise,
1991 - 1997
Jan Peters,
1997 – 2001
Miquel Gassiot,
2001 - 2004
Patrick Valdrini,
2004 - 2006
Ruprecht Wimmer,
2006 - 2007
Michel Scheuer,
2007 -2013
Thierry Magnin,
2013 -

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